jueves, 25 de octubre de 2012


Paso a paso, todo el Museo Provincial de Transporte (Parte V)


La mole de hierro que superó al hielo

Un transporte que fascina a cada persona que visita el museo, sea chico o grande, es el vehículo snow-cat. Una de las grandes maquinas que se utilizaron en la primera expedición terrestre, hecha por la Argentina, al Polo Sur.



Operación 90

A esta operación se la bautizó así por los 90 grados sur de latitud que tiene el Polo. Su comandante a cargo fue el Coronel Jorge Leal, quien contó con el apoyo de 10 hombres y seis tractores oruga snow-cat para recorrer 2.900 kilómetros en la zona más inhóspita, teniendo que soportar muy bajo clima, vientos blancos y las profundas grietas que se forman en el hielo. 

Un viejo anhelo del general Hernán Pujato; fundador de las Bases San Martín, en Bahía Margarita, y Belgrano, en la barrera de Filchner; fue el puntapié inicial para darle forma a esta aventura deseada por todos los argentinos: Colocar la bandera argentina en el vértice sur de la Patria. Así se reafirmaría los derechos de la soberanía territorial esgrimidos por el país en la Antártida Argentina.

En noviembre de 1963 el personal del Ejercito del Belgrano, base donde se realizaban las operaciones, comenzó a analizar las formas de acceder al interior del continente para colocar una base secundaria, con todo lo necesario, aproximadamente, a los 83 grados de latitud Sur.

Crónica de la aventura

En 24 de octubre de 1965 es enviada una patrulla, denominada 82, con 4 hombres provistos de trineos para que asegurarán la ruta hasta los 83,2 grados Sur. Además, su comandante, el Teniente Adolfo Eugenio Goetz, efectuaría inspecciones geológicas, analizando una zona totalmente nueva para el conocimiento del hombre.

Al contar con el trayecto marcado previamente, dos días más tarde, el grupo de la Operación 90 salió a buscar la travesía más importante, es decir, descubrir todos los rincones de lo que el país considera su soberanía en el territorio. 

Al día siguiente, soportando ráfagas que anulaban la visión y áreas de grandes grietas, los Snow-Cat y los trineos de la patrulla continuaron su marcha hasta el cordón Santa Fe. A la Base Sobral, llegarían el 4 de noviembre, resistiendo temperaturas que rondaban los 33 grados bajo cero. 

El jefe de la expedición describe, en un comunicado que envía al Comando en Jefe del Ejército, el lugar con el que se encontraban a cada paso: “El teatro en donde se desarrolló la Operación 90 forma parte de un continente extraño, que por sus condiciones geoglaciológicas, su clima, por inhóspito y falto de todo recurso, se opone terca y porfiadamente al cumplimiento de toda misión. Una tierra en donde se enseñorea una hostil naturaleza —la más fría y tempestuosa del planeta— reacia a los hombres, perros y máquinas y en donde las tormentas polares y las interferencias magnéticas anulan las comunicaciones y afectan a los instrumentos volviéndolos inexactos e influyendo, por lo tanto en la inteligente confianza que el hombre debe depositar en los mismos. Un lugar en donde los lubricantes se convierten en sebo y los metales se cristalizan, donde las mejores aleaciones se quiebran al desintegrarse la materia”.

Casi un mes después de haber realizado el trabajo de abrir los caminos necesarios para llegar al objetivo, la Patrulla 82 se separó del grupo comandado por Leal. Una vez solos, los expedicionarios siguen su arduo recorrido para concluir la marcha hacia su mayor ilusión.

La meta era clara, pero los obstáculos eran cada vez más grandes. Se transitaba en intervalos largos y las maquinas sufrían desperfectos que hacían estudiar la continuidad de la expedición, debido a que sin los trineos era imposible llegar al Polo Sur. Un snow-cats fue dejado en el camino como deposito de combustible y guía para hallar con facilidad el camino de regreso.

La situación era complicada, sin embargo se planeó emplazar un campamento, sobre los 83 grados de latitud Sur y a 1.900 metros de altura sobre el nivel del mar, para arreglar las averías. Una vez que se compuso el estado general del transporte, la Operación 90 continuó su camino y logro llegar, luego de 45 días, al Polo Sur.

Es izada la bandera Argentina en el Polo Sur.


El 10 de diciembre de 1965, el Coronel Leal arriba en el lugar y coloca la bandera de la Patria, donada  por la Asociación Antártica Argentina, en el solitario punto Sur de la Argentina. 

Los expedicionarios:


  • Coronel Jorge Edgard Leal (jefe del Grupo de Asalto);
  • Capitán Gustavo Adolfo Giró (segundo jefe / jefe de tareas científicas);
  • Suboficial principal Ricardo Bautista Ceppi (mecánico);
  • Sargento ayudante Julio César Ortíz (mecánico);
  • Sargento ayudante Alfredo Florencio Pérez (mecánico);
  • Sargento primero Jorge Raúl Rodríguez (mecánico);
  • Sargento primero Roberto Humberto Carrión (topógrafo);
  • Sargento primero Adolfo Oscar Moreno (topógrafo);
  • Sargento primero Domingo Zacarías (comunicaciones);
  • Cabo Oscar Ramón Alfonso (patrullero).
  • Pérez se incorporó en Sobral elegido por votación en remplazo del sargento primero Carlos Guido Bulacio.


Integrantes de La Patrulla 82:


  • Teniente Adolfo Eugenio Goetz (jefe de Patrulla 82);
  • Sargento primero Ramón Villar;
  • Cabo primero Marcelo Enoc Álvarez;
  • Cabo primero Leonardo Isabel Guzmán.

Además de Pérez dieron apoyo en Sobral:

  • Teniente Pedro Ángel Acosta (jefe de Grupo);
  • Sargento primero Hugo Orlando Britos.



El mismo día en que se conmemora el inicio de la aventura hacia el Polo Sur, pero de 2008, es trasladado un tractor Snow-Cat al Complejo Museográfico "Enrique Udaondo". En la actualidad, se encuentra en el Museo de Transporte junto al Plus Ultra, el Papamóvil o el velero Lehg.


Continuara....

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